jueves 10 de febrero de 2011

ESTOY HARTO (REMAKE)

A veces me siento incomprendido. Yo diría que demasiado a menudo. O más bien soy yo quien no entiende el mundo (como dice Rosa Cáceres en su entrada sobre el trampantojo): me siento "extranjero en mi tiempo", desubicado. Mantengo una relación de amor-odio con el resto de la humanidad, con esta sociedad que nos estresa y nos deshumaniza. En verdad, no sé lo que es odiar a alguien, pero me repugna mucha gente (no por lo que es, sino por lo que hace). Siempre tengo una actitud optimista ante cualquier situación, una actitud dialogante, luchadora, soñadora, emprendedora... pero son actitudes que le dejan a uno agotado, porque es como ir contracorriente. Máxime si te van poniendo trabas por el camino. Y en este sentido, en cierto modo... "estoy harto". Con este título he querido reeditar una entrada que ya publiqué, parafraseando a Jesús Quintero, y que ahora aprovecho para ampliar. Creo que está bien como ejercicio terapéutico para los tiempos que vivimos: quien no tenga saco de boxeo en casa, puede hacer rimas de este tipo.

Estoy harto de seriedad, de gravedad, de publicidad.

Estoy harto de putadas, de monadas, de chorradas.

Estoy harto de mensajes, de montajes, de chantajes.

Estoy harto de amenazas, de mordazas, de manazas.

Estoy harto de sermones, de apretones, de mandones.

Estoy harto de negreros, de agoreros, de banqueros.

Estoy harto de misiles, de civiles, de rediles.

Estoy harto de cordura, de amargura, de blandura.

Estoy harto de esperar, de aguantar, de tragar.

Estoy harto de consejos, de pendejos, y de viejos.

Estoy harto.

Estoy harto de estar harto.

Jesús Quintero (El loco de la colina).


Estoy harto de violencia, de falta de paciencia, de mala conciencia.

Estoy harto del abuso, del desuso, del rehúso.

Estoy harto del traspiés, del revés, del interés.

Estoy harto de egoísmos, de abismos, de esnobismos.

Estoy harto de deprimidos, de presumidos, de aguerridos.

Estoy harto de codazos, de portazos, de enchufazos.

Estoy harto de yates, de escaparates, de disparates.

Estoy harto de ruidos, de zumbidos, de alaridos.

Estoy harto de exhibiciones, de involuciones, y de mamones.

Estoy harto.

Estoy harto de estar harto.

Juan Patricio Peñalver (El Lugareño de la Huerta),

en 2009.


Estoy harto de aburridos, de indefinidos, de retorcidos.

Estoy harto de directrices, de meretrices, de cicatrices.

Estoy harto de lamentos, de inventos, de ungüentos.

Estoy harto del frío, del vacío, del desvarío.

Estoy harto del autoservicio, del bullicio, del gentilicio.

Estoy harto de alusiones, de incisiones, de explicaciones.

Estoy harto de horizontales, de verticales, de dobles morales.

Estoy harto de tachones, de aluviones, de crucifixiones.

Estoy harto de indirectas, de sectas, de líneas rectas.

Estoy harto del horario, del cuestionario, del ordinario.

Estoy harto de odiseas, de verborreas, de malas ideas.

Estoy harto de radicalismos, de esclavismos, de involucionismos.

Estoy harto de la escaramuza, de la gentuza, de la chapuza.

Estoy harto del incendiario, del beneficiario, del insolidario.

Estoy harto de vicios, de estropicios, de prejuicios.

Estoy harto.

Estoy harto de estar harto.

Juan Patricio Peñalver (El Lugareño de la Huerta),

en 2011.

1 comentarios:

Lugareño dijo...

Y vosotros, ¿de qué estais hartos?