Como adelanté en un post anterior, algunas semanas, por la gran cantidad de ocupaciones que tengo, me limitaré a recoger una serie de impresiones, y más concretamente a reseñar o glosar brevemente ciertos hechos o acontecimientos que considere oportuno mencionar, de entre todos los que hayan tenido lugar en mi vida durante la última semana.
Y esto es lo que voy a hacer a continuación, no sin antes agradecer el número de visitas que ha alcanzado mi blog en muy poco tiempo: superó las 10.000 hace apenas un par de semanas y ahora ya ha alcanzado casi las 10.500. No es que el número de visitas condicione lo que aquí escribo, pero ciertamente resulta gratificante. Y animo, a todos aquellos que deciden dedicar una porción de su valioso tiempo a visitar esta humilde bitácora, a que escriban algún comentario con mayor asiduidad o al menos de vez en cuando, porque mi objetivo no es sólo practicar mi afición a la escritura, sino también compartir reflexiones y puntos de vista con los demás.
SITUACIÓN 1:
Dos actores, en la Calle Trapería, con vestimenta medieval, preguntan a una señora de unos 30-40 años que lleva a dos niños cogidos de la mano: “¿Sabría decirme si la Tierra es redonda o cuadrada?”. Y la señora se detiene, sonríe y contesta sin despeinarse: “No lo sé”. Y se queda ahí, esperando la respuesta. Los actores se quedan a cuadros… (Y yo ya no me entero de qué más ocurre porque continúo caminando).
Y esto es lo que voy a hacer a continuación, no sin antes agradecer el número de visitas que ha alcanzado mi blog en muy poco tiempo: superó las 10.000 hace apenas un par de semanas y ahora ya ha alcanzado casi las 10.500. No es que el número de visitas condicione lo que aquí escribo, pero ciertamente resulta gratificante. Y animo, a todos aquellos que deciden dedicar una porción de su valioso tiempo a visitar esta humilde bitácora, a que escriban algún comentario con mayor asiduidad o al menos de vez en cuando, porque mi objetivo no es sólo practicar mi afición a la escritura, sino también compartir reflexiones y puntos de vista con los demás.
SITUACIÓN 1:
Dos actores, en la Calle Trapería, con vestimenta medieval, preguntan a una señora de unos 30-40 años que lleva a dos niños cogidos de la mano: “¿Sabría decirme si la Tierra es redonda o cuadrada?”. Y la señora se detiene, sonríe y contesta sin despeinarse: “No lo sé”. Y se queda ahí, esperando la respuesta. Los actores se quedan a cuadros… (Y yo ya no me entero de qué más ocurre porque continúo caminando).
Glosa: O la señora quería poner a prueba la capacidad de improvisación de los actores gastándoles semejante broma, o la pobre mujer es una completa analfabeta a sus 30-40 años y en pleno siglo XXI. ¿O no?
SITUACIÓN 2:
En una cafetería de Murcia, en el cristal que da a la calle, no en un folio sino en letras bien grandes pegadas al mismo cristal, el dueño del local expone el siguiente mensaje: “Aquí se puede fumar; cuando no se pueda fumar, más gente al paro; gracias Zapatero”.
Glosa: ¿Este señor da a entender que quien no fuma no tiene derecho a entrar a una cafetería y tomarse un “café sin cigarro” y sin tragar humos ajenos? ¿O me lo parece a mí? ¿O simplemente es que le cae mal Zapatero? Yo he sido fumador y para nada me ha gustado molestar a los demás con mis humos, y es uno de los motivos por los que dejé de fumar (aparte de por salud): porque me sentía muy incómodo fumando (y por tanto perjudicando a otros) en lugares donde hubiese personas “no fumadoras”. Dentro de todo este asunto yo veo un concepto democrático y de respeto en el que pocos piensan: cada uno es dueño de sus decisiones, y quien fuma decide para sí mismo, pero no tiene derecho a decidir si los demás deben tragar humo o no, y en ese sentido para mí es perfectamente lícito que se prohíba fumar en lugares públicos (al menos en los espacios cerrados). Yo creo que también es lícito que este señor se preocupe por el buen funcionamiento de su negocio, pero se olvida de que ya hay también muchas personas (y potenciales clientes) que prefieren tomar su café con una ensaimada, sin necesidad de acompañarlo de cigarro alguno. ¿O no?

SITUACIÓN 3:
En un ordenador de la Universidad de Murcia, concretamente de la Biblioteca de Derecho, aparece como protector de pantalla una marquesina desplazándose, que dice: “La llegada de Niño Dios está cerca”.
Glosa: No sé si se trata de una broma, porque llega la Navidad, o porque hay estudiantes que se aburren y se autoconvencen de que por estar en la Biblioteca pasando el rato van a poder aprobar las asignaturas, o si en cambio se trata más bien del desvarío de algún desequilibrado o un miembro de una secta apocalíptica, pero desde luego es chocante encontrarse tal mensaje en un ordenador de uso público (al menos si no eres universitario y no estás acostumbrado a ver, escuchar o leer cosas chocantes todos los días). ¿O no?
SITUACIÓN 4:
El otro día, al mirarme al espejo por la mañana, descubrí algo insólito: mi primera cana. Pensé: ¡No puede ser! Y me dispuse a ignorarla. Pero luego, volví a verla en repetidas ocasiones, unas veces por mera casualidad, otras porque me quedaba observando la manera en que la puñetera asomaba insistentemente por encima del resto de mi negrísimo cabello rizado, destacando burlonamente con su color blanco brillante. Al final, me apabulló de tal manera que acabé arrancándola de cuajo. No me molestaba que esa cana estuviera ahí, sino su soberbia, su insistencia en destacar, como si quisiera hacerme reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre lo marchita que es la vida… y no, en mis reflexiones mando yo.
Glosa: Asusta pensar en lo rápida que pasa la vida. ¿O no?

2 comentarios:
Siempre regalandonos un poquito de conciencia.
Muaksss grandote
Lara tiene alas
Buenísimas reflexiones Juan Patricio, de vez en cuando es bueno hacerlas para sacar cosas positivas. Por cierto tener canas es sanísimo.
Abrazos amigo y buen fin de semana.
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