miércoles 1 de julio de 2009

ESTADOS HOMICIDAS DE DERECHO

Éste es el título del nuevo artículo que he escrito para el periódico Vegamediapress.com, en referencia a un email que me ha llegado de Amnistía Internacional acerca de un gobernador estadounidense (del Estado de Texas), llamado Rick Perry, que en los 10 años que lleva de mandato ha firmado más de 200 ejecuciones de pena de muerte, a lo cual se ha dado por llamar "la nueva matanza de Texas".

El título de mi artículo hace alusión a los Estados que aún practican la pena capital llamándose "Estados de Derecho", por lo que en mi opinión deberían ser llamados "Estados homicidas de Derecho" porque asesinan amparados por la ley.

Y nada más. Simplemente animaros a que leáis el artículo, quienes podáis y queráis. Y si también queréis dejar algún comentario, podéis hacerlo directamente donde está publicado el artículo. Os pongo enlace directo a la página: pinchando AQUÍ

Y por cierto, la página web de Amnistía Internacional en la que se dan más detalles sobre esto, así como la posibilidad de firmar el correspondiente manifiesto/protesta, está AQUÍ

¡¡¡Saludos a todos y hasta pronto!!!

domingo 28 de junio de 2009

LONG LIVE THE KING

Ha muerto la banda sonora de mi generación, la de los años 70-90, al igual que Elvis lo fue de la generación de los 50-70. Elvis Presley y Michael Jackson, dos reyes convertidos en leyendas.

Lisa Marie Presley, hija del primero (el "rey del rock") y ex esposa del segundo (el "rey del pop"), ha tenido que presenciar horrorizada el "pronosticado final" de Jackson, máxime cuando tuvo que presenciar el mismo final en su padre. De hecho, acaba de declarar que decidió divorciarse de Michael Jackson porque se sintió "perdida tratando de salvarle de lo inevitable; de lo que precisamente ha ocurrido". Y añade que el propio Jackson, en una ocasión en que estaban hablando de la muerte de Elvis, miró "intensamente" a Lisa Marie Presley y le dijo "con una seguridad calmada": Me temo que voy a acabar como él.


A muchos quizá les esté resultando un fastidio el hecho de que estén hablando de Michael Jackson a todas horas en todos los canales de televisión, pero a mí me parece completamente lógico, pues no cabe duda de que Michael Jackson ha marcado un antes y un después en la música. Y además, no sólo por su voz, su sentido del ritmo y su forma de bailar, sino en todos los aspectos, pues más allá de todas las polémicas que han surgido en torno a él en los últimos años (y que únicamente debían concernir a los tribunales de justicia), yo he visto a una persona muy sensible, enferma de vitíligo, víctima de su enorme fama mundial, con un síndrome de Peter Pan evidente por haber sido otro niño más sin infancia, explotado por sus mayores; y sobre todo: el cantante que más dinero ha donado a causas solidarias en toda la Historia.

Os recomiendo que quienes tengáis el canal de MTV, visualicéis los vídeoclips suyos que están poniendo, pues son realmente únicos. Os dejo con uno muy particular, en el que aparece un Michael Jackson bastante joven junto a Paul McCartney (de Los Beatles), interpretando la canción "Say Say Say":

domingo 24 de mayo de 2009

CIERRE PROVISIONAL

Estimados amigos y amigas internautas, me veo en la obligación de cerrar provisionalmente este blog, por la cantidad de ocupaciones que he tenido en los últimos meses y que previsiblemente voy a seguir teniendo en los próximos. Vosotros mismos lo habréis notado, por el hecho de que ni siquiera he contestado a algunos de vuestros comentarios, así que aprovecho para pediros disculpas.

Eso sí, quiero dejar claro que lo de "provisional" es algo completamente sincero, pues este mundillo de la blogosfera ya me contaminó desde que empecé a descubrirlo y ya difícilmente me podría desprender de él, ni es algo que en modo alguno desee, pues además he tenido ocasión de entablar algunas ciber-amistades muy entrañables con numerosos bloggers, de distintos puntos geográficos. Todos ellos (todos vosotros) habéis hecho posible este humilde "lugar de la Huerta" y las más de 5.700 visitas que ha recibido hasta ahora, en menos de un año.

Y conste que no echo el candado, porque esta casa permanece abierta para los amigos que quieran seguir paseándose por aquí de vez en cuando, hasta que llegue el momento de reabrir las puertas de par en par. Tampoco yo voy a renunciar a visitar esporádicamente mis blogs-amigos.

A todos un fuerte abrazo.

# # # # # # # # # #

ACTUALIZACIÓN 04-06-2009:

Acabo de escribir unas palabras en este post, dirigidas a quienes habéis dejado comentarios aquí durante los últimos días. Y adjunto este vídeo, con aquella canción de Tony Ronald titulada "Dejaré la llave en mi puerta". De nuevo un fuerte abrazo y hasta pronto.

martes 28 de abril de 2009

TENGO UNA PREGUNTA PARA USTED

Sólo una pregunta:

¿Y TODOS ÉSTOS SON LOS QUE NOS PIDEN A NOSOTROS QUE NOS APRETEMOS EL CINTURÓN POR LA CRISIS?






¡¡¡La madre que los parió!!!

FUENTE: EFE
(Cena de gala por la visita de Nicolas Sarkozy y Carli Bruni a España)

domingo 26 de abril de 2009

LENGUAJE UNIVERSAL

“Una de las cosas que más detesto es la violencia en el deporte”. Con esta frase comienzo el nuevo artículo que he escrito para Vega Media Press (en el que, por cierto, llevaba ya algún tiempo sin dejar mi firma). En esta ocasión se titula “¿UNA SALVAJADA?” y versa sobre unas declaraciones realizadas por el presidente del Real Madrid, Vicente Boluda, acerca de la polémica agresión protagonizada por uno de sus defensas (Pepe) en el partido contra el Getafe.

Dado que en el Vega Media Press no puedo escribir un artículo demasiado largo, ni tampoco introducir vídeos, completaré aquí, en mi blog, lo que expreso en dicho artículo (al que puedes acceder directamente pinchando AQUÍ).

En referencia al jugador del Real Madrid, éstas fueron las lamentables escenas que protagonizó, comentadas por los periodistas del telediario del canal Cuatro (no obstante, juzgadlas vosotros mismos):



Y este otro vídeo es el de la patada de un luchador de taekwondo a un árbitro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 (que también menciono en el artículo de VMP):



Y es que el deporte debería servir para todo lo contrario. No hay más que ver esa gran fiesta en la que se dan cita los países de todo el mundo cada cuatro años, con motivo de las Olimpiadas. Los países se enfrentan, poniendo toda la carne en el asador, pero no para invadir territorios ajenos, no para usurpar riquezas de otros, no para matarse mutuamente en el campo de batalla, sino para competir deportivamente, bajo unos principios fundamentales, de respeto al contrincante. Y ello con la única finalidad de conseguir el mayor número de medallas y, por tanto, que la bandera del propio país ondee el mayor número de veces en el estadio olímpico, para orgullo de esos deportistas, de su país y de sus compatriotas. Nada más que eso.

Por cierto, ¡menudas ceremonias de inauguración y de clausura montaron los chinos en los Juegos de Pekín del año pasado! ¡Todavía alucino y me quedo sobrecogido al ver imágenes de aquel grandioso espectáculo!



Ante todo, me parece muy emocionante que el mundo entero tenga puesta su atención en un mismo punto y que el motivo sea algo tan positivo, tan bonito, tan edificante y tan unificador como el deporte. Algo parecido me ocurre con el Festival de Eurovisión, pues la música también es algo que une mucho y es un lenguaje universal (al margen de valoraciones más profundas sobre dicho Festival), y en ese sentido me parece maravilloso que tantos europeos estén sentados al mismo tiempo, frente al televisor, celebrando una fiesta de la música europea. Y por último, también me ocurrió algo similar con todo aquello del “fenómeno Obama”.

En un caso el deporte, en otro la música, en otro la esperanza en un proyecto político, pero siempre la misma conclusión: existe un lenguaje universal y unas aspiraciones profundas que compartimos todos los seres humanos que habitamos este planeta. Y si no lo ponemos en práctica más a menudo es porque no queremos; ya que poder, lo que se dice poder… “yes, we can”.
- - - - - - - - - -
Y por cierto, hace unos días mi blog superó las 5.000 visitas. ¡Un abrazo a todos y muchas gracias por seguir ahí a pesar de mis prolongadas (aunque inevitables) ausencias!

sábado 18 de abril de 2009

NO ME LLAMES EXTRANJERO (II): EL HOLODOMOR

Hace unos días, antes de la Semana Santa, al cruzar el claustro de La Merced (Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia) me encontré con una exposición fotográfica que conmemoraba el 75º aniversario del Holodomor. ¿Que no sabéis qué fue el Holodomor? Yo tampoco lo sabía hasta ese momento y resulta que fue un horrible genocidio, ocurrido en Ucrania en el período de entreguerras (especialmente en los años 1932-1933). Pero lo más salvaje del asunto es que se llevó a cabo sometiendo a la población ucraniana a hambrunas generalizadas y prolongadas, por lo que la muerte sólo era el desenlace de numerosas calamidades asociadas al hambre, como agotamiento físico, tifus, infecciones intestinales, depresiones y trastornos psíquicos, suicidios, etc.

Tengo que decir que a mí esta exposición me ha conmovido de una forma especial, porque conforme iba leyendo el folleto informativo y me iba enterando de los detalles de semejante crimen, regresaban a mi mente numerosas escenas que viví junto a un grupo de inmigrantes ucranianos a los que estuve enseñando español en el verano de 2001. En concreto, recordé diversas anécdotas, muy tristes, que algunos de ellos me relataron sobre la situación que estaban viviendo en su país y que les habían motivado a emigrar a España. Si no recuerdo mal, una de las causas era la alta inflación, completamente desorbitada en comparación con los sueldos; incluso los de personas con un nivel cultural alto. Un claro ejemplo era el de una chica joven que ejercía allí de profesora universitaria y llegó a estar tres meses sin cobrar su sueldo. Otra de las mujeres del grupo era fisioterapeuta, otra ingeniera ferroviaria y así un largo etcétera.

La ingeniera ferroviaria es la única con la que he seguido en contacto hasta la actualidad, y de hecho nos une un gran afecto y procuramos vernos de vez en cuando, pues continúa viviendo aquí, en Murcia, aunque tiene a la mitad de su familia en Ucrania, incluidos sus padres, una de sus hijas, su yerno y sus pequeños nietos. La última vez que nos vimos (hace unos meses) estuvo enseñándome algunas fotos de toda su familia… Pero hasta ahora yo no tenía la menor idea de lo que fue el Holodomor. Tenía conocimiento de las mafias y la corrupción que padece aquel país, incluso en nuestros días, pues ella misma me ha hablado de ello, pero jamás del Holodomor (en ucraniano Голодомор, "matar masivamente de hambre").

Seguí leyendo el folleto informativo de aquella exposición de La Merced y no daba crédito a lo que leía: «En el período de entreguerras, el gobierno soviético impulsó en Ucrania (nación agrícola por excelencia) la colectivización de la agricultura, con el fin de someter a los kulaks (los campesinos que tenían tierras) y reducir al nacionalismo ucraniano, utilizando todos los medios necesarios, incluso los más despóticos y mortíferos, como el hambre, una de las formas de tortura y de muerte más atroces que se conocen». Murieron millones de personas; una cifra que aún hoy es difícil de precisar porque el gobierno soviético tomó medidas especiales para mantener en secreto estas cifras: no fueron publicadas y, para guardar el secreto, incluso se fusiló a demógrafos. (No obstante, tales cifras oscilan entre 6 y 8 millones de personas aproximadamente).

«Entre febrero y julio de 1933 el hambre artificial provocada por el régimen comunista en Ucrania llegó a los momentos de mayor crudeza. Las consecuencias fueron una hambruna generalizada y prolongada en la que murieron millones de personas, simplemente porque no tenían que comer. Los ucranianos pasaron a comer hojas, perros, gatos, ratas, pájaros y ranas. Cuando esto no fue suficiente, incluso pasaron al canibalismo». En fin, un desastre absoluto, horrible y desgarrador.
El folleto informativo, acaba diciendo: «El Holodomor, que en el mes de noviembre de 2008 celebró su 75 aniversario, es ignorado, en general, por la opinión pública española y no ha recibido la atención merecida por parte de los estudiosos de temas soviéticos y postsoviéticos en nuestro país. Queremos que esta exposición sirva para conocer estos trágicos acontecimientos que provocaron la muerte por hambre de millones de persona. Asimismo, deseamos sumarnos a la campaña emprendida por el gobierno de Ucrania y la Diáspora de Ucranianos en el Exilio –Ukrainian World Congress- para que los organismos internacionales reconozcan el Holodomor como un acto de genocidio y, de esta forma, el holocausto cometido contra el pueblo ucraniano no goce de prescripción, ni de olvido».

Y yo no podía por menos que publicar esto en mi bitácora, en la medida en que constituye la única tribuna desde la que un servidor puede dar difusión a esta información, para que el mundo la conozca y, por consiguiente, no quede en el olvido un crimen de semejantes proporciones.

lunes 6 de abril de 2009

NO ME LLAMES EXTRANJERO (I): CALOR Y CAYUCO

El pasado 21 de marzo, fue el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, declarado por la ONU con el objetivo de renovar su compromiso de trabajar contra el racismo. De ello hablé hace unos días, en mi programa de radio, y aproveché para recitar la letra de una canción que escuché hace unos años y que me llegó muy adentro. Pero sobre todo la letra, me parece sublime.

En estas fechas, regresa el calor, la primavera, las alergias, pero también una lacerante realidad: la de tantos y tantos africanos que emprenden ese viaje de vida o muerte, en patera o cayuco, con el fin de llegar a nuestras costas y alcanzar un sueño imposible. Y ello tras haber sido timados por mafias que lo único que buscan es enriquecerse a costa de sus desgracias y aprovecharse de la situación desesperada en la que viven. ¿Quién puede permanecer insensible ante tanta injusticia? Yo no puedo por menos que solidarizarme con ellos, porque a pesar de toda circunstancia política o de cualquier índole, se trata de seres humanos que arriesgan sus vidas y en muchos casos la pierden por aspirar a una vida un poco más digna.

Ante realidades como ésta, sobran palabras y faltan hechos. Pero también creo que algunas palabras, en sí mismas, constituyen hechos. Al menos es lo que yo pienso de una canción como ésta, con una letra tan directa, tan profunda y tan sincera: “No me llames extranjero”, del cantautor argentino Rafael Amor.

El hecho de que éste sea un canto que pueda hacer suyo cualquier migrante del mundo, ya es algo que dota de un gran sentido al mismo, y es que si a estas alturas aún no hemos sido capaces de comprender que todos estamos en el mismo barco, que todos estamos de paso y que, en ese sentido, todos somos inmigrantes, y que no tiene sentido alguno discriminar a alguien “por el color de su piel, por su lengua o por su acento, por su lugar de nacimiento, por sus hábitos de vida, por sus orígenes y tradiciones o por su pobreza”, entonces es que no hemos comprendido nada sobre nosotros mismos; sobre el ser humano, su capacidad de adaptación y su capacidad para colaborar con sus semejantes (y no contra ellos) en la consecución de un mundo mejor, más habitable y más justo.


No me llames extranjero, porque haya nacido lejos o porque tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero, porque fue distinto el seno o porque acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.
No me llames extranjero, si en el amor de una madre tuvimos la misma luz en el canto y en el beso con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.
No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo, mejor saber dónde vamos, a dónde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero, porque tu pan y tu fuego calman mi hambre y mi frío, y me cobija tu techo.
No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo, tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego, y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero porque me trajo un camino, porque nací en otro pueblo, porque conozco otros mares y zarpé un día de otro puerto. Si siempre quedan iguales en el adiós los pañuelos y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos; los amigos que nos nombran. Y son iguales los rezos y el amor de la que sueña con el día del regreso.
No me llames extranjero, traemos el mismo grito, el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre desde el fondo de los tiempos. Cuando no existían fronteras. Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan, los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños, los que inventaron un día esta palabra: EXTRANJERO.

No me llames extranjero, que es una palabra triste, que es una palabra helada, huele a olvido y a destierro.
No me llames extranjero, mira tu niño y el mío, cómo corren de la mano hasta el final del sendero. No los llames extranjeros, ellos no saben de idiomas, de límites ni banderas, míralos se van al cielo, con un risa paloma que los reúne en el vuelo.
No me llames extranjero, piensa en tu hermano y el mío, el cuerpo lleno de balas, besando de muerte el suelo. Ellos no eran extranjeros, se conocían de siempre; por la libertad eterna, igual de libres murieron.
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos, mucho más allá del odio, el egoísmo y el miedo, y verás que soy un hombre: NO PUEDO SER EXTRANJERO.


sábado 21 de marzo de 2009

JAI HO

Me he pasado por La Alacena de mi amigo Javi Illán y al ver que mi bitácora aparece al final de su lista de blogs me he dado cuenta de que llevo demasiado tiempo entre bambalinas: ¡desde finales del mes pasado! ¡El tiempo pasa volando! Os pido disculpas por mi prolongada ausencia y os agradezco que hayáis seguido visitándome de vez en cuando: el blog ha tenido casi 1000 visitas en el último mes, a pesar de haber estado sin actualizar. (Aunque tengo un amigo un poco quisquilloso que dice que realmente ése no es el número de visitas, sino el número de páginas mostradas…, pero a mí el dato me sigue resultando muy gratificante).

No obstante, si no he escrito antes, no ha sido por pereza, sino porque precisamente apenas he tenido momentos de relax. Espero aprovechar los días festivos que se aproximan, para relajarme un poco y recuperar fuerzas.

# # # # # # # # # # # # # #

Ayer, por ejemplo, me escapé a ver una peli en el cine, después del trabajo. Fui solo. Lo hago a veces, cuando necesito desconectar de “todo” y de “todos” (y anoche lo necesitaba). Y la verdad es que pasé un rato estupendo, que me sentó fenomenalmente: algo así como una catarsis.

Hay películas que a mí particularmente me gustan mucho pero nunca me atrevo a recomendarlas a los demás por si mis concretos gustos no conectan con los de cada uno. Sin embargo, ¡ésta sí me atrevo a recomendarla! Se trata de la ya archiconocida “Slumdog Millionaire” (o “¿Quieres ser millonario?”).

Es la que más Óscar ha ganado este año; 8 para ser exactos. Aún no había tenido ocasión de verla y quería hacerlo antes de que se cayera de la cartelera (pero por lo que veo, aún va a durar más tiempo, pues anoche la sala estaba casi llena).

¿Qué es lo que más me ha gustado de la película? ¡Todo! ¡La historia, las interpretaciones, las imágenes, la música…! Aún estoy tarareando la banda sonora… y la verdad es que algunas escenas han dejado una huella bastante profunda en mi mente. Sin duda, hacía bastante tiempo que no 'disfrutaba' tanto con una película (y pongo "disfrutaba" entre comillas, porque al fin y al cabo se trata de un drama, aunque un poco especial; y como muchos han señalado, lleno de contrastes). Casi, casi, podría hacer mía la frase de Peter Travers en el Rolling Stone: "Lo que siento por esta película no es admiración; es un amor loco. No pudo sorprenderme más".

Incluso podría decir que me ha marcado tanto como “Ciudad de Dios”, aunque de diferente manera. Y es que, quienes ya vais conociéndome un poco, sabréis que no soy amigo de las comparaciones. En este caso, además, sería una incongruencia, pues “comparar” cosas que no son semejantes es poco menos que una aberración; en todo caso habría que “contrastar”. Y ciertamente, en mi opinión la cultura india tiene poco que ver con la brasileña (y, por extensión, un film rodado en las chabolas de Bombay no tiene por qué ser comparable con otro film sobre las favelas de Río de Janeiro, aunque ambas realidades muestren la crudeza y la cara menos amable de la vida, e incluso aunque ambas, en el fondo, no sean más que el resultado de las desigualdades, y éstas a su vez un producto de la ambición y el egoísmo humanos).

Por el mismo motivo, tampoco presto demasiada atención a esas polémicas que han surgido (y que siempre surgen en casos similares) acerca de si esta película merecía o no tal cantidad de premios Óscar, en comparación con otras que no ganaron tantos en ediciones anteriores. Lo único que puedo decir es que al menos en mí ha provocado una muy buena impresión, que la considero (en mi modesta opinión) una película magnífica y que, desde ya, paso a contarla entre mis 10 preferidas.

Con las películas me ocurre algo parecido a cuando conozco a una determinada persona: a veces no tengo motivo alguno, ni argumentos, para explicar por qué he conectado con ella, pero sí tengo la certeza de que he conectado. Y con “Slumdog Millionaire”, sin duda, me ha ocurrido. Quizá, en parte, por la debilidad que siento por la cultura india (hasta cierto punto comparable con la que siento por el continente africano).

El vídeo que pongo a continuación es muy breve, pero contiene algunas de las mejores escenas de la peli. Es sólo un vídeo con música e imágenes: no pongo el trailer, ni cuento más detalles, porque considero que es de esas películas que merece la pena ver sin conocer previamente demasiadas cosas sobre ella. Por cierto, el título de este post hace referencia al de la banda sonora (bailable), que junto a la película está siendo un verdadero fenómeno a nivel mundial. Según tengo entendido, “Jai Ho” significa algo así como: “puedes triunfar”.

sábado 28 de febrero de 2009

ENTRE BAMBALINAS

“No tengo al mundo más que por lo que es: un teatro donde cada cual debe representar su papel”. El mío es discreto, consta de pocas frases y tiene escasa relevancia. Pero el teatro es un arte complejo, que se aprende sobre la marcha. Las tablas te dan la experiencia. A veces incluso es necesario improvisar. Por ese motivo, uno ha de estar preparado para todo.

No hay que olvidar que… los mismos que ayer estaban dispuestos a aplaudir entusiasmados, hoy son capaces de abuchear. Pero todos ellos también representan un papel, aunque a menudo no sean conscientes. Algunos sobreactúan queriendo representar lo que no son, otros abusan del poder que les otorga su papel protagonista, y muy pocos comprenden que su papel carece de sentido si no provoca un atisbo de felicidad en los demás.

Estoy cansado de representar el mismo papel de siempre, el que se me ha ido asignando en este teatro viejo e ingrato. ¡Quiero un papel nuevo! ¡Quiero un teatro nuevo! Pero… ¿a quién le importará que me declare en huelga? Simplemente me sustituirán y el espectáculo continuará.

¡Aún así, yo quiero representar mi obra! Algún día, quizá, si consigo cargarme al apuntador y crear mi propia historia...

Aunque ahora… simplemente no tengo nada que decir. Estoy fuera de escena y sin máscara. Me siento derrengado, ni siquiera me apetece ensayar. Para bien o para mal, me he apoderado del tiempo; yo decido cuándo y cómo ha de transcurrir.

Pero no me he marchado del teatro, ni tengo intención de hacerlo. Permanezco ahí, en el backstage, entre bambalinas. Y tomo nota.

sábado 21 de febrero de 2009

ECO

Y si os ha sorprendido la calidad humana y el carácter atemporal del discurso de Chaplin, a ver qué os parece éste otro, pronunciado por una niña ecologista de 12 años, en una Cumbre de la ONU, en 1992. La niña se llamaba (y se llama, aunque ahora tiene 29 años) Severn Cullis-Suzuki, y asistió en representación de una organización infantil de medio ambiente, fundada por ella misma... ¡a la edad de 9 años! Es irónico que dicha organización se llame ECO, pues ciertamente, las palabras que se pronuncian en el seno de la ONU, lo que producen no es más que "eco" (eco-eco-eco...).



A mí este discurso me parece impresionante; digno de leer y releer. De modo que transcribo a continuación el texto íntegro, para que -quienes queráis- lo podáis saborear un poco mejor:

Hola, soy Severn Suzuki y represento a ECO (Environmental Children's Organization). Somos un grupo de niños de 12 y 13 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo. Recaudamos nosotros mismos el dinero para venir aquí, a cinco mil millas para decirles a ustedes, adultos, que deben cambiar su forma de actuar. Al venir aquí hoy, no tengo una agenda secreta. Lucho por mi futuro.

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol debido a los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar en Vancouver, mi hogar, con mi padre, hasta que hace unos años encontramos un pez con cáncer. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desvaneciéndose para siempre.

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletas de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.

¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

Todo esto ocurre ante nuestros ojos y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy sólo una niña y no tengo soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.

No saben cómo arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben cómo devolver los salmones a aguas no contaminadas. No saben cómo resucitar un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de romperlo. Aquí, deben ser delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad ustedes son madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos, y todos son hijos.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco billones de miembros, treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.

En mi rabia no estoy ciega, y en mi miedo no estoy asustada de decir al mundo como me siento.
En mi país derrochamos tanto… Compramos y desechamos, compramos y desechamos, y aún así los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder nuestras riquezas si las compartimos.


En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos sorprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de ellos nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropas, medicinas, hogares y amor y afecto”.

Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué somos nosotros, que lo tenemos todo, tan codiciosos? No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda. Yo podría ser uno de esos niños que viven en las favellas de Río; podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalía; un niño víctima de la guerra en Oriente Medio o mendigo en India.

Aún soy sólo una niña y sé que si todo el dinero gastado en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, la Tierra sería un lugar maravilloso. En la escuela, incluso en el jardín de infantes, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y no ser codiciosos. ¿Entonces por qué salen fuera y se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?

No olviden por qué asisten a estas conferencias, lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: “todo va a salir bien”, “esto no es el fin del mundo” y “lo estamos haciendo lo mejor que podemos”. Pero no creo que puedan decirnos eso más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: “Eres lo que haces, no lo que dices”. Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Los desafío: por favor, hagan que sus acciones reflejen sus palabras. Gracias.

lunes 16 de febrero de 2009

REGRESO CHAPLINESCO


Hola amigos, supongo que habréis notado que estos días no estoy muy por la labor de escribir. Me gusta hacerlo únicamente cuando considero que tengo algo que contar, y no escribir por escribir. Así que pido disculpas por este período de barbecho, que sólo será temporal.

Poco a poco iré volviendo a la normalidad, conforme disponga de algo más de tiempo y ganas, pues además estoy atravesando un pequeño bajón anímico, por varias circunstancias personales (entre ellas quizá "la crisis del cuarto de siglo", pues el jueves cumplo 25 años). Pero no me olvido de ninguno de vosotros y de vosotras.

Agradezco a Sami sus palabras (al comentar que "se me extraña") y los premios que otorgó a mi blog (Premio "Dardo" y Premio "Blog de Oro").

Igualmente, agradezco encarecidamente el reconocimiento de Rudy Spillman (Premio "Este blog es una joya"), que recientemente ha concedido a mi blog, acompañándolo de palabras tan agradables como éstas: "He debido adjudicar a 8 bitácoras un modesto premio por su labor y no he podido prescindir de tu imagen y lo que para mí representas. Te invito a visitar Libro Abierto y llevar tu premio del cual con creces te has hecho adjudicatario".

Muchas gracias a ambos, aunque confieso que me ocurre como a Rudy: no sé recibir premios. De modo que los recibo con la cortesía que mereceis, pero entended que no los ponga en mi blog, ni los conceda a otros tantos bloggers, pues mi lista de blogs preferidos ya aparece bien clara en el banner lateral (en la columna derecha); y ciertamente, no falta ni sobra un solo blog: en cada una de las bitácoras que ahí aparecen siempre encuentro algo que me resulta agradable y provechoso.

Lo que más me ha sorprendido, y de forma muy grata, es que hayais demostrado estos días vuestra fidelidad incondicional como visitantes y amigos de este blog, pues a pesar de mi ausencia habéis seguido paseando por este rincón de la huerta, y dejando vuestros comentarios y saludos. De hecho, hace poco rebasó las 3000 visitas y en pocos días más ha alcanzado 3165. En fin, que me parece increíble y os estoy muy agradecido.

Y bueno, por seguir hablando un poco de cine: en mi programa de radio voy a hablar esta semana de Charles Chaplin, así que os dejo aquí un texto que, al igual que el anterior (de "El indomable Will Hunting"), se encuentra entre mis preferidos del cine. Se trata del discurso que pronuncia Chaplin en su película "El gran dictador", parodiando a Hitler y condenando las guerras, el fascismo, las dictaduras y en general toda forma de opresión, al tiempo que exhorta a la muchedumbre en favor de la paz, la razón y la libertad de todos. Supongo que muchos ya conocéis este discurso, y también supongo que a todos no os parecerá igual de interesante, o incluso lo consideraréis ingenuo, pero a mí no deja de sorprenderme que Chaplin fuera capaz de hacer una película como ésta y un discurso como el que transcribo a continuación, en pleno año 1940. (Por cierto, la peli estuvo censurada muchos años en varios países, como Alemania, Italia y España; en nuestro país evidentemente por razón de la dictadura, hasta la muerte de Franco en 1975).

El propio Chaplin aseguró años más tarde que jamás habría realizado esta sátira, de haber imaginado las atrocidades que los nazis llevarían a cabo contra los judíos, gitanos y otras minorías. Muchos han afirmado que Chaplin tenía ascendientes judíos, otros cuentan que tenía sangre gitana, pero nunca ha quedado del todo claro, ni una cosa ni otra.

Ahora bien, el parecido físico entre Chaplin y Hitler (incluido el bigote tan característico en ambos), hace que esta película sea aún más hilarante, pues precisamente trata del parecido entre un barbero judío y el dictador nazi, lo que lleva al primero a ser confundido con el segundo, y es cuando el mismo aprovecha para arengar a las masas con este discurso:


Lo siento, pero yo no quiero ser emperador. Ése no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos, si fuera posible; judíos y gentiles, blancos o negros.

Tenemos que ayudarnos unos a otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres.

El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo; a millones de hombres desesperados, mujeres y niños; víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oirme, les digo: ¡No desesperéis! La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores; y el poder que le quitaron al pueblo, se le reintegrará al pueblo. Y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá.

¡Soldados! No os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que tenéis que hacer, que pensar y que sentir. ¡Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón! ¡No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas! ¡Vosotros no sois máquinas, no sois ganado! ¡Sois hombres! Lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman, odian. Los que no aman y los inhumanos.

¡Soldados! No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios está dentro del hombre”. No de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres. En vosotros. Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad. Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa, de convertirla en una maravillosa aventura. En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres trabajo, y a la juventud un futuro, y a la vejez seguridad.

Por la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron el poder. Pero mintieron. No han cumplido sus promesas, ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer nosotros realidad lo prometido. Todos a luchar para libertar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. ¡Luchemos por el mundo de la razón, un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad! ¡Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos!

viernes 30 de enero de 2009

EL VALOR DE LA EXPERIENCIA (II)

Continúo con este tema, pero cambiando ligeramente el planteamiento. Tengo que decir que Sami me ha puesto fácil el comienzo de este post, pues en el post anterior comentó que su marido, aun teniendo 60 años, aparenta muchos menos y se lleva muy bien con la gente joven, porque él mismo se siente joven. Y añadió que muchos “creen que sabe algunas cosas porque las leyó, pero en realidad las sabe porque las vivió. De ello precisamente trata esta segunda entrada, dedicada al valor de la experiencia.

Lo que os propongo que leáis (y si acaso reflexionéis) es un fragmento extraído de los diálogos de la película “El indomable Will Hunting” (o “Good Will Hunting”). Como ya dije en otro post, para mí los guiones son algo fundamental en una película, por lo que me suelo fijar bastante en ello. Y ciertamente, el guión de esta peli me parece uno de los mejores que se han escrito en época reciente. Digo yo que en este caso no andaré muy desacertado cuando el filme ganó dos Óscar (al mejor guión original y al mejor actor secundario, Robin Williams), y la mayoría de los críticos de cine tiene buenas palabras para ella.

Para que os situéis un poco quienes no la hayáis visto, la historia está protagonizada por Will (Matt Damon), que es un joven rebelde con una inteligencia asombrosa, especialmente con las matemáticas. El descubrimiento de su talento por parte de los académicos le obligará a elegir entre seguir con su vida de siempre -un trabajo fácil, buenos amigos, muchas cervezas y alguna bronca- o aprovechar sus grandes cualidades intelectuales en alguna universidad. Sólo los consejos de un solitario y bohemio profesor, Sean (Robin Williams), le ayudarán a decidirse.

El fragmento que he escogido y que a mí particularmente me parece brillante, es de la escena en que ambos personajes aparecen sentados frente a un estanque. Will, con su habitual actitud arrogante, se dedica a vacilarle al profesor Sean, de una forma pretendidamente elocuente, pero obscena y mordaz a la vez. Es entonces cuando éste le da una lección sobre el valor de la experiencia y de la humildad:

Eres un crío. En realidad no tienes ni idea de lo que hablas. Es normal, nunca has salido de Boston.

Si te pregunto por Miguel Ángel lo sabes todo: vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual... lo que haga falta. Pero tú no puedes decirme cómo huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo. No lo has visto.

Si te pregunto por las mujeres, supongo que me harás una lista de tus favoritas. Puede que hayas echado unos cuantos polvos. Pero no puedes decirme qué se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad.

Eres duro. Si te pregunto por la guerra me citarás algo de Shakespeare: "¡De nuevo en la brecha, amigos míos!". Pero no has estado en ninguna. Nunca has sostenido a tu amigo entre tus brazos esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro.


Si te pregunto por el amor me citarás un soneto. Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable. Ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni qué se siente al ser su ángel. Al darle tu amor, darlo todo. No sabes lo que es dormir en un hospital dos meses porque los médicos vieron en tus ojos que el término “horario de visitas” no va contigo. No sabes lo que significa perder a alguien. Sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente. Veo a un chaval creído y cagado de miedo.

Eres un genio, Will, eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pasa en tu interior. En cambio piensas que sabes todo sobre mí porque viste un cuadro y rajaste mi puta vida de arriba abajo. Eres huérfano, ¿verdad? ¿Crees que sé cómo ha sido tu vida, quién eres, por haber leído Oliver Twist? ¿Un libro basta para definirte? Personalmente eso me importa una mierda, porque no puedo aprender nada de ti en un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quién eres... estaré fascinado. A eso me apunto, pero no quieres hacerlo, te aterroriza decir lo que sientes. Tú mueves, chaval.